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‘Me preocupa que mi hijo no tenga amigos’

 

ACOSO‘Mario’ disfrutaba de las actividades solitarias, y aunque a él no le importaba,
sus padres pensaban que algo le pasaba.

Redacción Frontera

        

HISTORIA DEL PADECIMIENTO

“Mario” es un adolescente de 13 años de edad, originario y residente de la ciudad de Tijuana, vive con sus padres, estudia primer año de secundaria.

Fue la madre del paciente quien solicitó la valoración de primera vez, ya que en la escuela le habían reportado los maestros que su hijo no se relacionaba con los demás niños, y que había habido ciertos incidentes donde otros compañeros se burlaban de él, por lo que sospechaban que era víctima de bullying.

La madre comentó que “Mario” es hijo único, por lo que se acostumbró a estar solo desde chiquito, además como ella ya lo tuvo a la edad de 40 años, tampoco convivió con primos pequeños, ya que todos estaban más grandes. Por tal motivo ella pensaba que su hijo había tomado el comportamiento e incluso la manera de hablar de los adultos. Incluso hasta la manera de vestir siempre había sido muy formal.

También era muy cuidadoso con todas sus cosas, no le gustaba que nadie las tocara, tenía sus horarios y rutinas muy bien establecidos; la madre comentó:

“Era muy obsesivo con el orden y con la limpieza, pero como así soy yo, pues yo lo he visto normal”.

En la escuela nunca tuvo problemas de aprendizaje, aunque los maestros reportaban todo el tiempo que era muy distraído, y parecía que no le importaba la clase, en los exámenes contestaba todo correctamente.

Al entrevistar a “Mario” comentó que no quería ir a consulta con un “sico-loco” porque él no estaba loco, que los compañeros lo molestaban porque eran unos tontos y que por eso a él no le gustaba juntarse con ellos: “Dicen puras tonterías, cosas que no tienen sentido, y cuando los corrijo se ríen de mí, por eso mejor prefiero quedarme en el salón leyendo o si me dejan me meto a la biblioteca”.

Al final de la consulta, se le preguntó a la madre, independientemente del motivo por el que le sugieren en la escuela que acudiera a consulta, cuál era el objetivo de ella y sus expectativas, a lo que contestó: “Yo lo único que quiero es que mi hijo sea feliz; antes me daba orgullo que todos me decían que era muy maduro y que actuaba como adulto, pero ahora me doy cuenta que eso hace que no sea aceptado por niños de su edad”.

 

Análisis del caso

A “Mario” se le elaboró una historia clínica completa y se le entregaron algunos cuestionarios para contestar tanto los padres como los maestros. Además de las consultas en siquiatría infantil, se le pidió una valoración por el área de sicología.

Después de varias consultas, fue diagnosticado con un “Síndrome de Asperger”. Los padres estuvieron sorprendidos cuando se les informó que este síndrome formaba parte de los trastornos del espectro autista. Inicialmente dijeron que pedirían otra valoración por otro especialista, pero

posterior a acudir al Taller para Padres sobre “El Asperger en la adolescencia”, decidieron continuar con las terapias que se le propusieron.

Los principales objetivos de tratamiento fueron el mejorar sus habilidades sociales como presentarse, iniciar conversaciones, hacer cumplidos, dar las gracias, unirse al juego, cooperar y compartir. También identificar y expresar sentimientos de forma apropiada.

Desde el año 2007 se declaró el 18 de febrero como el día internacional del Asperger, en recuerdo del nacimiento de Hans Asperger, quien publicó un trabajo sobre la definición de “sicopatía autística en la infancia”.

El síndrome de Asperger es un trastorno que se caracteriza por problemas en el desarrollo de las destrezas sociales y del comportamiento. Muchos niños con síndrome de Asperger tienen inteligencia normal o superior a lo normal, aunque generalmente articulan palabras a la edad de 2 años, sus patrones del habla pueden ser algo raros.

La mayoría de los niños con síndrome de Asperger tienen dificultad en la interacción con los niños de su misma edad. Tienden a ser solitarios y pueden demostrar comportamientos excéntricos. Las dificultades con la coordinación son también comunes por lo que con frecuencia son malos en los deportes.

Debido a que tienen mayor funcionalidad durante la niñez, en algunos casos se puede hacer una detección de manera tardía, además de que el diagnóstico es más complicado de establecer.

Sin embargo, en la etapa de la adolescencia, cuando se requiere mayor interacción e inclusión social, pudiera ser que a los padres y los maestros les llame la atención el comportamiento del joven, ya que para ellos será más difícil comprender las reglas sociales y el lenguaje no verbal, por lo que además podría desarrollar un algún trastorno de ansiedad o depresión.

Los niños con síndrome de Asperger pueden tener además otros trastornos siquiátricos incluyendo el trastorno por déficit de atención o el trastorno obsesivo compulsivo.

Los siquiatras de niños y adolescentes tienen el entrenamiento para evaluar los trastornos del desarrollo y pueden trabajar con las familias para diseñar programas de tratamientos apropiados.

Actualmente, el tratamiento más efectivo envuelve una combinación de sicoterapia, educación especial, modificación del comportamiento y apoyo para las familias.

El resultado para los niños con síndrome de Asperger es generalmente más prometedor que para aquellos con autismo. Debido al alto nivel de funcionamiento intelectual, muchos de estos niños terminan la preparatoria y asisten a la universidad.

Aunque los problemas con la interacción social y la percepción persisten, ellos pueden también desarrollar relaciones duraderas con la familia y los amigos.

Fuente:

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